Decir adiós nunca se me ha hecho facil, por qué será que los humanos a veces nos empeñamos en no alejarnos del otro, en fingir cada despedida y saber que ese o esos otros seres siguen allí, a la mano, a un mensaje de distancia; y así nos negamos a decir adiós escepto cuando uno de los dos muere, allí ya no hay mensaje que llegue, solo queda hablarle y decirle el ultimo mensaje al cascaron, a la foto o en el peor de los casos en medio de la tragedia; como comentaba una amiga escritora que ya es anciana, nadie nos enseña a decir adiós, nadie nos enseña a despedirnos, nos enseñan un monton de cosas pero todavia no hemos sido capaces de aprender a decir adiós.

Hoy la tarde estaba bastante lluviosa, mientras iba a tu encuentro en el camino me encontré a un argentino que cantó un par de tangos, en medio de la lluvia con una guitarra vieja; te ví de lejos, yo no queria hablar, solo queria llegar rapido a aquel café desconocido para despedirnos, decir que el camino, la ruta de la vida nos trajo hasta aquí y que ahora cada uno debe seguir sin el otro, y de verdad espero que te vaya bien, si algún día te veo en la televisión, robando un banco, recibiendo un nobel o algo por el estilo, dejame decirte que yo me sentiria muy orgullosos por tí, siempre te querre y te llevare en la mitad del pecho, y no vayas a llorar por mi, no vayas a llorar por este imbecil, guarda tus lagrimas para cosas mas importantes o menos tragicas, te dejé en aquel café sin mirar atrás, con la frente en alto, chao querida mia.

Pdta: De vuelta, en el bus que iba, lo convirtieron en una iglesia andante, con un personaje bastante curioso, un predicador de aquellos un poco locos, fue algo bastante cómico aunque sentí que dios se estaba burlando de mí.

chao yess.


 

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