Soy como una hoja al viento en otoño, soy como un grano de arena en medio del Sahara, soy como una lagrima triste en medio de la lluvia, soy, simplemente soy nada, insignificante entre… el mar de iguales, hoy soy nada.

¿Alguna vez fui algo? o simplemente siempre fui nada, y siempre he sido nada, ¿y si muero? una simple muerte mas, ¡un humano mas que toca echar al hueco! otro cajón lleno de carne fétida, o en su defecto otro que se volvió ceniza; otro escritor de palabras, uno mas, ¿si lo asesinan, si secuestran sus ideales? que importa, que importa otro humano fusilado frente al paredón.

De espaldas al muro, un muro construido con bloques de ladrillo, pintado de blanco, parado de espaldas, con su uniforme de lucha que la vida le impregno, y enfrente de él, se encontraba ella, apuntándole a la cabeza, era una tarde gris, algo fría, silenciosa, solo se escuchaba la respiración del que creía estar vivo, ella jaló del gatillo, el sonido del disparo no sorprendió y mucho menos la muerte de él, muchísimo menos el muro blanco salpicado de sangre, porque había asesinado “nada”.

Soy como una hoja al viento en otoño, soy como un grano de arena en medio del Sahara, soy como una lagrima triste en medio de la lluvia, soy, simplemente soy nada, insignificante entre… el mar de iguales, hoy soy nada.

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